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martes

Mutila polita

Tu sonrisa, la ternura,
tu mirada, pura magia;
como arma: tus palabras.

Tus mordiscos, como huella,
tus caricias, como sueños;
como juego: tu pícara lengua.

En mis “papos” tu deseo,
en tus comisuras mi sendero,
en nuestra nariz la frontera,
entre razón y corazón.
____________
¿Por qué de repente,
tan pronto, me sorprendo
echando de menos tus besos?

lunes

Quiero... Te quiero...

Quiero estar contigo, para qué engañarme. Necesitaba estos contrastes en tu demostración de afecto, quizá para darme cuenta de la magnitud que puede tener lo reprimido hasta el momento y las consecuencias de perder, de algún modo, algo que asumí como imposible de alcanzar; algo intenso ya hecho realidad, que en mitad de proceso de asimilación, toca abortar.

Quiero seguir conociéndote y disfrutando de ti, sintiendo el calor de cada suave caricia de tus manos y tus labios sobre mi piel. Quiero además seguir percibiendo en mi cuello el aliento de tu respiración.

Quiero seguir escudriñando tu inquieta mente, que incesante te mece en aguas turbulentas de inseguridad, que llevan a cuestionarte a ti mismo y a derivar en sentimientos contradictorios.

Quiero mantener viva la esperanza y la ilusión en mí, lejos del desamor.

Quiero seguir soñando y sintiéndome niña a tu lado, y a la vez capaz de conquistar el mundo como co-responsable de promover cambios en él.

Quiero compartir, reír, contrastar, comprender, dormir, besar, gritar, emocionarme, dar rienda a mil locuras y millones de cosas más, en tu compañía, porque eres tan especial como me lo haces sentir a mí y juntos potenciamos nuestras cualidades y aprendemos a reconocer los propios defectos y a aceptar los del otro; dejar atrás el pasado y centrarnos en el aquí y ahora; mostrarnos sin temores, derribando protecciones; relativizar y abrir la mente; acercarnos a la esencia y la naturaleza de lo que nos une al resto del universo.

Quiero, en definitiva, dedicarte mis pensamientos más profundos, y entregarte poco a poco, con prudencia, mi corazón, paciente y decidido.


martes

Chispitas descontroladas

Ya llegaste arrasando,
enfrentándome al miedo,
sin darme opción a rechazar la oferta,
instigando a arropar con cariño tu afecto.

No me hechices,
tejiendo con el fino hilo
de tus virtudes y tu transparente encanto,
la sutil red que cautivaría mi corazón.

No juegues, amante idólatra de la picaresca,
coqueteando con bellas palabras,
ávida yo de sabiduría
respecto a la causa última de tu intención.

Mientras rezo esa plegaria,
siendo presa de ese magnetismo

que me atrae hacia ti,
voy cayendo inevitablemente,
sin que puedan dar remedio
ungüentos y otros mejunjes,
licores ni soledades.

Baile de mi corazón con tu cerebro

Estuve a punto de permitir a un impulso dar a luz al beso que se gestó en mi boca y pretendía nacer en tus labios, pero la gente, la música y tu cerebro lo detuvieron, y acabé abortando la misión antes de asimilar esa decisión.

Un rato más tarde, con la tentación aún latente, el brillo de tus ojos reflejado en mi mirada debió manifestar a gritos el deseo que amenazaba cumplir, en medio de esa complicidad sincronizada, tan especial, profunda y delicada, y a la vez, estéril.


Carta demorada

¿Sabes? Eres tremendamente desagradecido, y no conoces la vergüenza. No te interesas sinceramente nunca por mí, y solo me buscas para desahogarte sobre tus problemas, porque sabes que desde que nos conocemos siempre estoy ahí. No te importa lo que me ocurra a mí, puesto que ni preguntas,  y las pocas veces que lo haces por quedar bien,  ni me escuchas  ni te esfuerzas siquiera por aparentar que lo haces. No respetas ni mis vacaciones, y para colmo luego cuando te conviene ¡me dices que molesto...!

Desde luego todo lo que te ocurre te pasa con razón y lo mereces. Te he ofrecido mi ayuda respecto a tu familia, te he estado enviando ofertas de trabajo incluso no sabiendo de ti, he aguantado que jugaras conmigo durante y después de que me ocultaras grandes cosas, que no dieras la cara por nosotros y en lugar de eso te fueras de viaje y de fiesta…etc.

Si no te deseo lo peor, es porque sé la repercusión que eso puede tener en mi vida, y porque creo tener un nivel de humanidad suficiente para anteponer entre otras cosas la compasión y el perdón. Simplemente desearte feliz salida y entrada de año, y vida en general. Ahora le toca a otro aguantar tus penas, hacer el papel de novia o de psicólogo, si es que le das una oportunidad de que permanezca en tu vida. De lo contrario, ya sé quién será el mejor amigo y paradójicamente la mas asidua compañía de la soledad. No será porque no he intentado ayudarte. Ojala algún día te des cuenta. Solo espero que no sea demasiado tarde para que aprendas a valorar estas cosas, si no en mi, en otra persona.

Siento que necesito desechar unas últimas lágrimas, enviarte esto y pasar página, pero no me salen… Espero que quede zanjado ya el asunto, tanto o más como lo deseas tú. Una pena, pero aunque ahora no te importe, es lo que has provocado y quiero y debo dejar de consentir.

Necesitaba despedirme de ti.

Hasta nunca… o para mi, ¡hasta otra vida!.


*Expongo esto como primera muestra de aceptación y firme decisión de alejarme de ti, dejando patente la creciente irrelevancia que va adquiriendo este tema.



Como duele arrancarse las espinas,
tanto tiempo clavadas... 
Ya tocaba cerrar puertas
e intentar abrir ventanas. 

Dicen:
"aprende a regalar tu ausencia 
a quien no merece tu presencia". 
Es una afirmacion que me resulta
algo prepotente y orgullosa,
pero en este caso acertada.