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lunes

Renacer en el jardín de las turbulencias

Desde su balcón sobresalían, 
pareciendo trepar por encima 
del desteñido metal, frío y duro,
múltiples flores de diversos colores vívidos
y de intensa aroma embriagadora.

Desconchones en la pared, 
de un ocre tierra.
La mirada perdida, azul mar, 
moteada de verde césped 
del utópico paisaje de sus sueños.

Ensimismada y sumida 
en su paraíso personal, 
olvidó incluso su nombre.
Abandonó sus pensamientos 
para transformar en calma 
sus inquietudes.

Sobre sus encogidos hombros
una manta que ya le pesaba.
El agobio hizo 
que se despojara de ella.

Sorbió de la taza 
la infusión amarga 
dulcificada por terrones de azúcar 
hechos con el molde 
de su aterciopelado rostro.

Un mechón de su cabello se descolgó 
sobre su despejada frente 
como una liana,
mientras observaba próxima a ella,
revolotear, una mariposa.

Se avecinaba gota fría.
Destellos en el techo del subconsciente,
el cielo de lo misterioso,
creaban confusión en su interior 
abriendo grietas irreparables.

Boca balbuceante, interrogativa,
ansiando ser acallada por otra,
vengativa, arrebatadora,
innecesariamente de un ser con corazón.
  
Despertó y enterró 
turbios recuerdos,
y cambió el abono a sus plantas,
por no verlas marchitar.

Las regó con esperanza
y energía renovada,
prometiendo en su presente 
un futuro mejor, carente de dudas,
que no iba a derrochar.

Ambigua apariencia

Siempre a medias ese colocón,
que mientras sube sabe a gloria
y cuando baja el diablo dispara con cañón.

Ando a tientas por si acierta,
procurando un mal menor,
cobijada entre almohadones,
sollozando con temor.

No dispares más demonio,
ten de mí compasión.
Deja que siga en las nubes
y abandona ya el tesón.

Detén la guerrilla,
pues vengo en son de paz.
traigo dulces y música suave,
velas y aromas para calmar tu sed audaz.

Coronado el conflicto
por dos banderas blancas
ondeadas en el horizonte,
grito y suspiro se hicieron uno, 
allá en la cima del monte.

Dormidita en el cielo,
acurrucada entre ángeles púrpura.
Eternamente protegida,
mecida y bendecida por su amor.

domingo

Grillos

Una trenza a un lado, 
el resto de pelo suelto,
los párpados oscuros,
labios pálidos,
rímel y zapatos rojos de tacón.

En soledad y en esa esquina,
en la noche silenciosa y fresca,
terminó de evaporarse 
mi ilusión por ti.
Entonces pensé: me planto.






Deuda

No quiero ser 
"un calentón", ni que nos demos "cuatro besos de mierda".

No quiero ser 

un "pasatiempos" en tu "proceso de desintoxicación".

No quiero ser 

un "quizá algún día", un eterno "si no pasa bien y si pasa mejor".

No quiero ser 

parte de tus "sentimientos oprimidos por la razón".

No quiero ser 

"el reflejo y la descarga contra mi de tu bagaje con otras personas".

No quiero ser 

"un número más que alimente tu orgullo".

No quiero ser
juzgada por la "identidad falsa que has creado sobre mí".

No quiero recibir

"cómplices miradas ni pícaras sonrisas sin proyección de futuro".

...Porque tenías razón...: 
por más que lo intento, 
no me salen las cuentas 
ni sirve posible reclamación...


  

martes

Jaque sin mate

Oigo sus pasos, se acerca, sigilosa pero imponente, tratando de arrebatar esta vida acontecida por inercia.

Permanezco inmóvil, agazapada, esperando ser arrollada por ese caudal de fuerza suprema, temiendo lo inevitable y desconocido.



Huye todo resquicio de resistencia en mí y resignada me abalanzo y me hago presa de su ferocidad. Juntas caemos precipitadamente al abismo. Aún es pronto y algo debe amortiguar el golpe.


Busco el horizonte que debería extenderse bajo el límite que establecen mis pies pero no hallo nada sólido, tan siquiera con lo que tropezar.

Venero esa capacidad de arrastre, que con todo arrasa, menos con la esencia de la verdad. No asola los frutos del terreno devastado, cultivado honestamente y con humildad. 

Que somos algo más, por todo indestructible.